Viernes 19 de junio del 2026
Cada 19 de junio, el mundo minero chileno recuerda uno de los episodios más dolorosos de su historia. Este 2026 se cumplen 81 años de la denominada Tragedia del Humo, ocurrida en la mina El Teniente en 1945, accidente que costó la vida a 355 trabajadores y que hasta hoy permanece como la mayor catástrofe minera registrada en el país.
La tragedia se desencadenó tras el incendio de una fragua al interior de la mina. El humo y los gases tóxicos, principalmente monóxido de carbono, se propagaron por las galerías subterráneas, atrapando a cientos de trabajadores que desarrollaban sus labores en distintos niveles del yacimiento. Las deficientes condiciones de ventilación y la ausencia de protocolos de emergencia acordes a la magnitud del siniestro transformaron el accidente en una tragedia de proporciones nacionales. Durante días, equipos de rescate trabajaron para recuperar a las víctimas mientras el país seguía con conmoción las noticias que llegaban desde la cordillera. El impacto social fue profundo. Cientos de familias perdieron a padres, hijos y hermanos, mientras miles de personas acompañaron los funerales realizados en Rancagua. La tragedia dejó una huella imborrable en la memoria de la minería chilena y marcó un punto de inflexión en la forma de abordar la seguridad laboral en las faenas extractivas.
Con el paso de las décadas, la Tragedia del Humo se transformó en un símbolo de la necesidad de fortalecer la prevención de riesgos, mejorar los sistemas de ventilación, modernizar los procedimientos de emergencia y reconocer el derecho de las y los trabajadores a desempeñar sus funciones en condiciones seguras.
Sin embargo, ochenta años después, la seguridad minera continúa siendo un desafío vigente. A pocas semanas de cumplirse un año del derrumbe ocurrido en División El Teniente, que en julio de 2025 provocó la muerte de seis trabajadores contratistas, la conmemoración de esta fecha adquiere una dimensión particularmente dolorosa. Los avances tecnológicos y normativos alcanzados por la industria no han logrado erradicar completamente los accidentes fatales, recordándonos que la prevención debe mantenerse como una prioridad permanente.
Desde la Coordinadora de Trabajadores de la Minería (CTMIN) observamos con preocupación la demora en la promulgación e implementación de la Política Nacional de Seguridad y Salud en la Minería, instrumento construido con un trabajo conjunto entre organizaciones sindicales, representantes empresariales y organismos públicos. CTMIN participó activamente en el comité tripartito encargado de elaborar esta política, convencida de que el diálogo social y la participación de las y los trabajadores son elementos esenciales para avanzar hacia una minería más segura. Hoy, tras el cambio de administración gubernamental, la política permanece detenida en la Contraloría General de la República, sin que exista claridad respecto de los plazos para su toma de razón y puesta en marcha. Esta situación resulta especialmente grave en un contexto donde el país continúa lamentando accidentes fatales y donde la prevención requiere acciones concretas más que declaraciones de intención.
La memoria de los 355 trabajadores fallecidos en la Tragedia del Humo y de los seis trabajadores que perdieron la vida en El Teniente en 2025 exige respuestas. La seguridad no puede seguir esperando. Cada retraso en la implementación de herramientas destinadas a proteger la vida de quienes trabajan en la minería constituye una señal preocupante para una actividad que debe situar a las personas por sobre cualquier consideración productiva o económica.
En estas 8 décadas de aquella tragedia que conmocionó a Chile, el mejor homenaje a quienes perdieron la vida no es únicamente recordar sus nombres, sino asumir el compromiso de construir una industria donde ninguna familia vuelva a sufrir una pérdida que pudo haberse evitado.
PRENSA CTMIN
