Santiago, 21 de julio del 2026
El sistema frontal que golpea al centro y norte del país volvió a demostrar que, cuando falla la prevención empresarial, son los sindicatos y los trabajadores quienes sostienen la seguridad y la respuesta inmediata. Los casos más graves se concentran en Minera Los Pelambres y Caserones, donde cientos de personas permanecieron aisladas.
En Los Pelambres, más de 510 trabajadores y trabajadoras quedaron refugiados entre el hotel mina y el sector COM. Más de 360 enfrentaron cortes de energía, fallas en los sistemas de respaldo y dificultades para acceder a agua potable, alimentación, calefacción y comunicaciones. Otras 90 personas debieron ser evacuadas por el túnel de correas, sin retirar ropa ni pertenencias. El Sindicato de Supervisores había advertido la necesidad de reforzar las medidas ante un fenómeno anunciado con anticipación y denunció que la prioridad empresarial habría sido mantener la operación sin condiciones mínimas suficientes.
En Caserones, un apagón general, nevazones y viento blanco mantuvieron a trabajadores en refugios sobre los 4.000 metros. La nieve, el aumento del río Pulido y las quebradas comprometieron la conectividad y los cambios de turno. También se reportaron más de 500 personas aisladas durante cinco días en Codelco Andina; operaciones detenidas y personal aislado en los valles de Huasco y Elqui; afectaciones en Mina Los Colorados, Planta Pellets y Puerto Guacolda II; además de medidas especiales en Antucoya y Los Bronces.
El Gobierno decretó una emergencia preventiva en diez regiones, suspendió clases, concentró recursos en Coquimbo y Huasco y, tras agravarse la crisis, declaró Estado de Catástrofe en Coquimbo y la provincia de Huasco. La Dirección del Trabajo recordó que la vida y la salud están antes que la continuidad operacional, que sin agua potable no corresponde mantener las labores y que, ante un riesgo grave e inminente, las faenas deben suspenderse y las personas pueden evacuarse sin sanciones.
Estas acciones son necesarias, pero no reemplazan la obligación de las empresas de anticiparse y asegurar refugios, energía de respaldo, agua, alimentación, comunicaciones, evacuaciones y traslados seguros. No basta reaccionar cuando cientos de trabajadores ya están aislados. Un evento advertido no puede convertirse en excusa para improvisar ni para subordinar la seguridad a las metas productivas.
CTMIN reconoce la acción de sindicatos, dirigentes y trabajadores que levantaron información desde terreno, contuvieron a sus compañeros, coordinaron evacuaciones y exigieron medidas concretas. Su intervención visibilizó situaciones que no podían quedar reducidas a balances corporativos.
La Coordinadora seguirá monitoreando cada faena y solicitará al Gobierno, a la Dirección del Trabajo y a Sernageomin fiscalizaciones, investigaciones y medidas correctivas para impedir que hechos previsibles vuelvan a poner en riesgo la vida de cientos de personas.
Primero las y los trabajadores.
PRENSA CTMIN
